«Me quedé prendado de los vinos que caté en Galicia»
Autor: X.?F. Fecha de publicación: 17/6/2009
El enólogo y presidente de Bonny Doon, Randal Grahm, decidió hace unos años dejar de elaborar vinos de comercialización masiva para centrarse en caldos con más personalidad, como su albariño.
-¿Como conoció este vino y por qué se decidió a producir su propia versión?
-Fue en una visita a Galicia en 1990: me quedé prendado de los vinos que caté. No soy un gran experto en albariño, pero sí tuve claro lo mucho que disfruté de la combinación de albariño, treixadura y loureiro. Es cierto que el valle Salinas y las Rías Baixas apenas tienen puntos en común, aparte de la presencia del granito, porque Salinas es casi un desierto debido a la ausencia de lluvias. Fue un acto de imaginación saber que cultivaríamos albariño con éxito, pero así es. La uva loureiro también va bien, pero con la treixadura aún tenemos que mejorar.
-¿Qué tal se han adaptado estas variedades a California?
-El albariño parece que se ha adaptado bastante bien y sabe muy parecido al gallego, con una acusada personalidad mineral y la característica fragancia cítrica. Los otros albariños que he probado de California son todos bastante buenos, aunque en mi humilde opinión se diferencian más del original gallego.
-¿Era su intención reproducir el sabor del original o tiene una personalidad propia?
-Nunca intenté reproducir el sabor del original, aunque sí tenía en mente el equilibrio apropiado entre acidez -sin añadidos- y mineralidad. Aunque uno tiene claro que la uva es albariño, también asoma de la personalidad del Nuevo Mundo, como la fruta algo más madura. Fermentamos nuestros vinos con levaduras autóctonas y tratamos de que el origen del terroir sea lo más transparente posible, sin recurrir a elementos superfluos.
-¿Cómo les ha ido comercialmente hablando?
-En general, bastante bien, aunque vender vino con esta crisis es todo un reto. Suele funcionar mejor en los mercados más sofisticados, como Nueva York, donde hay consumidores muy bien informados.