Es una de las denominaciones de origen más antiguas de las existentes en Galicia. Su zona de producción se encuentra en la zona occidental de la provincia de Orense, siendo su producción de vinos blancos y tintos la más abundante. Consejo Regulador denominación de origen
Herederos de una fama y una tradición ya milenarias, los vinos del Ribeiro se asientan sobre una superficie aproximada de 3.000 hectáreas, situadas en las laderas que confluyen en los ríos Miño Avia y Arnoya, ubicados en la zona occidental de la provincia de Orense. Las condiciones estructurales climáticas de la zona, imponen un esmero y unos esfuerzos en su producción, que a duras penas admiten parangón con cualquier otro cultivo en toda la geografía española.
Sin embargo bien merece la pena todo el desvelo para conseguir unos vinos que, en acertada expresión de un conocido autor, merecen con justicia los calificativos de crípticos, míticos y poéticos. Esperados siempre con la expectación inherente a una fama ya legendaria, los vinos del Ribeiro son jóvenes, moderadamente ácidos, ligeros, gráciles y con combinaciones de exquisitos aromas afrutados y florales que casi siempre resultan sorprendentes. Cuando se elaboran con las variedades autóctonas tradicionales (Treixadura, Torrontés, Loureira, Albarino, Caiño, Brancellao, Sousón,...) poseen una acusada personalidad que los hace incomparables. Beber un "bon viño d´Ourense", como lo denominaba Alfonso X el sabio, es beber parte de la historia, de la tradición y hasta de la leyenda de una Galicia misteriosa, subyugante, poética y sorpresiva.
Los vinos del Ribeiro experimentaron en los últimos años un notable incremento de su calidad y presentación, puesto que todos ellos salen al mercado limpios y transparentes, capaces de conquistar posiciones de élite, y sin duda corresponden a los mas afamados gallegos.
Los vinos del Ribeiro se encuentran acogidos a la "Denominación de Origen", siendo su procedencia y calidad respaldado por un Consejo Regulador, cuyas actividades se iniciaron el año 1.957. Como es habitual, este Consejo controla todas las fases del proceso productivo en los vinos acogidos a la Denominación, respaldando el producto tan solo cuando cumple las condiciones exigibles y supera el detenido examen organoléptico de un comité de calificación. Ciertamente la frescura y ligereza de los vinos del Ribeiro suponen una aptitud especial para acompañar a determinados alimentos. Así pueden recomendarse los blancos para acompañar a pescados y mariscos y los tintos para las carnes ligeras y cocidas. Sin embargo para aquellos que sepan librarse de la tiranía del maridaje entre los vinos y los alimentos, pueden recomendarse como aventura para vivir en grupos amistosos, pues sus sensibles sabores y sus delicados y sutiles aromas, pueden convertir una velada en inolvidable