Esta bodega nace de la visión de futuro de su fundador y de su conocimiento de la fertilidad y generosidad de la tierra que le vio nacer. En la década de 1980 brota este proyecto, gracias a la dedicación, el amor y el tesón de Joaquín Rebolledo siempre alentado y animado por su esposa Esther Cortés, fiel continuadora de sus deseos. El prestigio adquirido y reconocido con varios premios se sigue conservando y acrecentando con las nuevas generaciones.
Después de conseguir una uva con excelente equilibrio se hace imprescindible un cuidado adecuado. Por ello, en Bodegas Joaquín Rebolledo, la incorporación de tecnología de última generación a los procesos de elaboración, se han llevado a cabo de forma constante. Fruto de esta idea se combinan las cubas de acero inoxidable con la crianza primitiva en cueva.
Poseer una bodega con nombre propio obliga, y cada día más, a dotar todos los vinos y licores Joaquín Rebolledo de un sentido único excepcional, que permita conservar y rendir tributo a un nombre cargado de estilo, personalidad y tradición familiar.
La selección de cepas ha sido y es la clave del éxito de los vinos Joaquín Rebolledo, cumpliendo el objetivo de cultivar plantas equilibradas que permitan cosechar frutos con las mejores cualidades organolépticas.
Todo comienza con el diseño de las plantaciones, entutoradas y orientadas en la mejor disposición solar, continúa con los cuidados posteriores, poda de invierno, poda en verde (eliminación de brotes, desnietados, aclareo de racimos, deshojados,...). Se finaliza con la vendimia manual y en cajas perforadas para que el fruto cuidado a lo largo de un año llegue en perfectas condiciones a bodega.