Bodegas Nanclares elabora un albariño personal, que refleja la forma de ser y de entender el vino. Ello pasa por controlar todas las fases del proceso, por lo que sólo se elabora con uva propia. De este modo se garantiza que las técnicas de cultivo (marco de plantación, patrón, poda, abonado, cultivo, tratamientos, trabajos en verde, maduración, etc.) van encaminados a producir uva sana de la mayor calidad, respetando el medio ambiente.
La uva albariño proviene de 8 parcelas (2 has. en total) cultivadas en producción integrada y que presentan distintos tipos de suelo, orientaciones, etc. La vendimia se realiza de forma escalonada, según evoluciona la maduración en cada parcela y se lleva a cabo una doble selección de racimos, en la parcela y en la bodega. La producción es baja, en torno a los 40 hl. por ha.
En base a las características peculiares de cada viñedo, se realizan distintas elaboraciones orientadas a extraer lo mejor de cada uno. La cata de las uvas en los viñedos, indica qué elaboración puede ser la más adecuada. Así, la bodega opta por la maceración con nieve carbónica o no, por la fermentación en madera o en inox, por la duración de la crianza sobre lías, etc.
El coupage final será el que defina la personalidad de los albariños Nanclares.