La semana pasada di un paseo por un hipermercado y terminé en la sección de vinos. Pese a no ser un experto en la materia, ni nada que se le parezca, me lancé a la misma tarea de siempre: buscar el vino ideal. El vino perfecto, al menos para mi, y mientras recorría el largo pasillo ojeando las interminables columnas de botellas, saltando de denominación en denominación y pasando de una región a otra, como un turista, recordé una charla que había escuchado una vez en Youtube. Y que en su momento me dio bastante que pensar.
El video en cuestión es el siguiente The paradox of choice y el autor es Barry Schwartz. Y trata de como el exceso de opciones entre las que elegir, en lugar de hacernos más libres y felices, reduce nuestra felicidad o directamente nos hace infelices.
Una de las ideas fundamentales de la sociedad de consumo en la que vivimos es que cuantas más opciones se nos presente más libertad se nos otorga. Y como la libertad es algo bueno, cuanto más libres seamos más felices nos sentiremos.
Siguiendo este razonamiento se concluye que, para maximizar nuestra felicidad y bienestar, debemos maximizar el número de opciones.
Aplicando esta idea al mundo del vino. Se traducirá en que deberíamos sentirnos más felices y satisfechos cuantos más vinos tengamos entre los que elegir.
¿Es esto cierto? En mi opinión y en la de Schwartz la respuesta es no.
¿Cuáles son las pegas que encuentra Schwartz al exceso de opciones? Pues varias:
En primer lugar, al disponer de tantas opciones entre las que elegir, la dificultad y el tiempo que empleamos en tomar una decisión aumenta. Cuando había menos opciones una persona podía emplear unos segundos en elegir un vino, mientras que ahora podemos tardar varios minutos en encontrar el tipo que nos interesa. Conocer algo de cada vino para poder tomar una decisión razonada también nos llevará un buen pedazo de nuestro tiempo.
Esta sería en todo caso la menor de nuestras molestias.
Cuando elegimos entre muchas opciones es más difícil estar seguros de hemos tomado que en efecto la mejor decisión. Cada vez que compro un vino me es imposible saber si he elegido el vino que más me conviene, ya que dejo en la estantería varias decenas entre las que podría encontrase mi vino ideal.
Más aún, aunque estemos seguros de que hemos tomado la decisión correcta, las cualidades de los vinos que hemos rechazado hacen que nuestra satisfacción con el vino elegido sea menor.
En tercer lugar tenemos el problema de las expectativas. Cuando tenemos tantas variedades entre las que elegir, asumimos que alguna de ellas tiene que ser excelente, perfecta. Nuestras expectativas en cuanto a lo satisfactorio que debería de ser un vino se disparan y es muy difícil que se colmen, por muy bueno que sea el vino elegido. Cada vez es más difícil llevar una grata sorpresa, ya que siempre esperamos demasiado.
Finalmente, está la cuestión de a quién debemos culpar. Cuando nuestras opciones son muy limitadas, realizamos la mejor elección que nos es posible. Si no nos satisface el resultado, siempre podemos culpar al mundo por que carecemos de más opciones. Pero si el número de opciones es suficientemente alto, no nos queda más remedio que culparnos a nosotros mismos del fracaso en la elección del vino ya que, no será por falta de opciones.
Según Schwartz, todos estos aspectos se suman contribuyendo a que, aun disponiendo más y de mejores vinos que antes, nuestra satisfacción sea inferior.
Varias conclusiones se pueden derivar de esta charla. La primera es que a veces, menos es más, al menos en cuanto a satisfacción obtenida. La segunda que mientras unos son infelices porque no pueden elegir otros lo somos por el exceso de elecciones, y que repartir los bienes no sólo haría más felices a los que menos tienen, si no que también podrían incrementar la felicidad de los de que más disponen.
La tercera y quizás la más práctica es en la que reside el secreto de la felicidad. Y se resume en una frase: rebajar nuestras expectativas.
Por si alguien está interesado en el tema, Barry Schwartz dedicó todo un libro a este tema. El título es: The Paradox of Choice: Why More Is Less (editado en España en el 2005 el título de “Por qué más es menos”).
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