Como todo el mundo sabe, el ser humano cuenta con cinco sentidos: vista, gusto, olfato, oído y tacto. Los tres primeros intervienen directamente en la apreciación de un vino: vista, olfato y gusto. Y sobre el que trata principalmente este post es el del gusto, que reside en la lengua, recubierta de papilas gustativas encargadas de registrar los cuatro sabores que podemos percibir: dulce, amargo, ácido y salado. Hasta ahora nada nuevo.
Lo que puede que no sea tan conocido (al menos para mi no lo era) es que la distribución en la lengua de los receptores de los distintos sabores sigue el patrón que se puede ver en la siguiente imagen
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El punto 1, hacia el fondo, se encarga del amargo, los dos laterales marcados con el número 2, del ácido, el par marcado con el 3, del salado, en en la punta de la lengua, tenemos el dulce.
¿Qué interesante, verdad? ¿No? Bueno, lo que si epero resulte interesante es que nada de lo escrito hasta el momento es cierto.
En primer lugar, no contamos con cinco sentidos, tenemos bastantes más. El número de sentidos varía (según distintas definiciones) entre 9 y 20. Entre los “nuevos”, podemos contar al del equilibrio, el del dolor, la posición del cuerpo (kinestesia) o el que nos permite determinar la temperatura exterior en relación con la de nuestro cuerpo (ahora, por ejemplo, puedo sentir que hace frio).
Respecto al mapa de sabores de la lengua, tiene su origen en una traducción incorrecta de Edwin Boring (1886-1968 psicólogo experimental americano) de una teoría alemana que data de 1901 (rectificada posteriormente), el renombre de Boring y la inercia hizo el resto. La cierto es que todos los sabores se pueden percibir por toda la superficie de lengua, aunque la concentración de los receptores de los distintos sabores no es uniforme y varía de una persona a otra.
Y lo mejor para el final. Un nuevo sabor de regalo. Podemos distinguir cinco sabores, no solo cuatro. Además de nuestros cuatro viejos conocidos tenemos el “umami” (que viene del japonés “lo delicioso”) que se corresponde con el sabor del glutamato y uno de los primero que percibimos, pues se encuentra en leche materna (también en el queso, el pescado, las carnes curadas, el te verde, la deliciosa salsa de soja...).
Esto es un ejemplo de que a veces damos por sentado más cosas de las que debiéramos.
Me despido por el momento, espero que el post fuese interesante, me disculpo por mi inexperiencia y espero que disfruten de un buen vino con mucho "umami", yo me dispongo a hacerlo.
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Comentarios
Resulta inquietante pensar que no conocemos la realidad, que lo que llamamos realidad, las vivencias diarias, no son más que la creación mental, más o menos acertada, que cada uno hace del mundo que les rodea.